Hoy me arreglé y me pinté los labios para asistir a la cita con el hombre que nunca llegaría y que no voy a volver a ver.
Llegué puntual, un poco antes de la hora señalada y estuve un rato de pie donde antes había "bancas" y había sentido su espalda. Me senté donde antes nos habíamos sentado a hablar y miré hacía donde entonces había mirado. Dejé vació el lado en se sentaría y antes de irme dejé un regalo.
Hoy me arreglé y me pinté los labios para asistir a la cita que nunca fue planeada. Me senté sola a pensar y a cada instante que pasaba era más consciente de lo absurdos que eran mis labios pintados para una cita que no hubo y que no va a pasar.
2 comentarios:
Lo peor y mejor del mundo es que sigue girando.
Totalmente de acuerdo.
Publicar un comentario