Son las 11:30 del mediodía... Como acabando de salir de un mundo de fantasía me voy a cercando lentamente a la carrera séptima con 119... Dejo atrás una ciudad que no parece ser la misma de donde vengo... las calles silenciosas, la arborización, los parques por doquier, los labradores de pelaje dorado que sacuden su cola ante cualquier desconocido... El mundo fantástico donde no existe pasos peatonales porque todos andan en carro(en mi camino, si me encontré 10 personas caminando fue mucho)... No hay el smog de los buses que día tras día curten mi cara y aunque pueda sonar exagerado, pareciera que el sol brilla con más intensidad...
A tan sólo unos metros de la séptima un bulto que yace inmóvil a mi derecha se voltea... Me sobresalto a la vez que por mi cuerpo empieza a circular un torrente de adrenalina que hace que me ardan las sienes y que de no ser por la alta dosis de ergotamina que tuve que ingerir horas antes por una migraña, habría desembocado en un nuevo dolor de cabeza.
El bulto, que ya no es bulto sino persona, me dice indignado "No se asuste... Yo también soy una persona... igual que usted"... Hasta que empezó a hablar no lo había notado, y desde entonces, no lo pongo en duda... La verdad, le respondí con alguna respuesta azarosa por la sensación misma que se acababa de disparar en mi cuerpo y porque iba un poco sobre el tiempo...
La cuestión yace en la frase "Yo también soy una persona"... El altruismo es narcisismo, o eso dicen... Antes de venirme a vivir a esta ciudad, alimentaba a menudo mi narcisismo... o por alguna razón manejaba mi temor de no ser considera persona considerando persona a toda criatura que en algún punto pudiera parecerse a mi... Una debilidad de carácter, una buena educación, una fuerte capacidad de empatía... lo que sea... De pronto es el pánico de desaparecer la historia por la misma razón de no ser nadie... La frase me retumbó en la cabeza varios minutos, aún lo hace... han pasado más de 24 horas y sigo pensando en eso...
La conciencia de saber que se existe sin existir... sin existir para otros... ¿Hasta que punto somos lo que somos por nosotros mismos? ¿Un televisor es televisor porque lo fabrican televisor o porque se utiliza como tal? ¿una persona es persona porque nace persona o porque recibe el estatus de persona?...
Creo, ciertamente, que el hombre con forma de bulto me confundió con alguno de sus snobistas vecinos... También creo que se atrevió a darme esa respuesta porque en primera instancia reaccione hacía él... Como persona, como bulto que se mueve de repente, como lo que sea, pero reaccioné... Creo que si las circunstancias hubieran sido distintas, si no hubiera tenido afán, sino estuviéramos exactamente en frente de un taller(de nuevo aparecen los tipos que dicen groserías) si él no hubiera estado tirado en el piso sino de pie y nos hubiéramos encontrado en algún punto, me habría atrevido a sostener alguna conversación con él... Esa es una mala costumbre que no he podido superar: Hablar con desconocidos en al calle que entre más andrajosos y peligrosos más atractivos e interesantes...
Sí señor... sí sé y no me cabe la menor duda de que usted es persona, en frente de mi conciencia lo es, al igual que en frente de la conciencia de alguno de sus vecinos seguramente es un "desechable"(como si lo pudieran botar a la basura por haberlo utilizado alguna vez)... También sé que esto poco lo importa porque somos de mundos tan distintos... caminamos bajo el mismo cielo pero toda esta enfermiza estratificación lo pone a usted a pedir limosna en el norte mientras yo reparto mis monedas en el centro y cada tanto que puedo y bajo, también en el sur...
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