Cuando Burger afirmo que la primera vanguardia había fracasado porque había sido engullida por el sistema de consumo y la sociedad de la cual se generó en términos de oposición, Hal Foster le contesto diciendo que el efecto incomodo de la Primera vanguardia encontraba efectividad en el trauma que se generaba con la segunda vanguardia. Para explicar esto, Foster se basa en la versión Freudiana del trauma, en la cual, lo que pasa a grosso modo es que una vez que un circunstancia "traumática" tiene lugar, esta queda reprimida pero el terror del trauma vuelve a nosotros cuando un suceso visualmente similar (en el caso del arte) ocurre. Así, Foster explica que, la primera vanguardia encuentra su efectividad en el efecto de trauma que genera la segunda. Es decir, si bien la primera vanguardia es engullida al final y la segunda vanguardia surge con toda seguridad dentro del sistema del mercado del arte, la incomodidad que genera la segunda vanguardia nos recuerda el horror que en inicios nos generó la primera vanguardia. La mejor forma de entenderlo es la poca popularidad que tienen los salones de arte moderno entre la gente ordinaria: Son formas de arte incómodas para la gente así no logren identificar claramente porque.
Estas sensaciones traumáticas se guardan en intersticios que llamaré lugares comunes. Hay algunos puntos poco frecuentes en las situaciones en general pero que aparecen en algunas pocas. Cuando un suceso traumático ocurre en alguna de esas situaciones, la próxima vez que encontremos otra situación con esa misma característica atípica, el horror irracional del trauma caerá sobre nosotros de nuevo. El sucesos traumático puede ocurrir entre cientos de variables, todas distintas, y la mayoría muy comunes (de día, por un parque que queda por nuestra casa, en un lugar que frecuentamos, con personas que frecuentamos) pero las variables que determinan la "atipicidad" del suceso, los intersticios donde se guarda el trauma, son esas características únicas de difícil repetición.
Dado que los lugares comunes, son situaciones que requieren la sumatoria de variables de difícil encuentro, si por alguna razón, llegamos a encontrarnos con alguno de estos lugares comunes, lo más probable es que no estemos preparados en lo más mínimo para enfrentarnos al eco del trauma, generando en nosotros la reacción del horror inmediato, y si por alguna razón llega la racionalización del suceso, toma tiempo y no es natural sino deliberada y trabajosa.
Hay algo vergonzoso en el trauma, algo que lo hace "incompartible" y creo que tiene que ver con que de alguna manera uno sabe que está mal... Uno sabe que el trauma es una manera estúpida de mantenerse alejado de cosas que podrían ser buenas solo por tener alguna similitud con otras cosas que resultaron dolorosas. Uno no encuentra buenas excusas para mantenerse lejos de la felicidad cuando ella quiere acercarse a uno... El trauma es como la alergia: Es una forma exagerada del cuerpo para mantenerlo lejos de todo peligro, tan exagerada, que termina por ser letal.
Decir que todo ha pasado muy rápido cuando he tenido mucho tiempo para manejar mi trauma sería una irresponsabilidad de mi parte, pero la verdad es que hasta que aparecieron los lugares comunes me di cuenta de que seguía cargando con un lastre del pasado. Y a pesar de las racionalizaciones al respecto y la evidente diferencia de la mayoría de las circunstancias, la existencia del lugar común me horroriza, hace que tenga miedo y me lleva a escribir esto.
Tengo una determinación consciente a resistirme al deseo de huir. Los sentimientos son como árboles en un bosque, van creciendo y van esparciendo sus ramas de manera que los más altos le tapan la luz a los más pequeños y más bajos... Hay una carrera de dos árboles dentro de mí, a ver cuál crece primero y eclipsa definitivamente al otro. No soy imparcial, por primera vez quiero que la carrera la gane un árbol, al que le gusta el amor, y estoy haciendo todo lo que puedo para que así sea. Sin embargo, en momentos como ahora, me ataca el miedo.
El amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente el miedo ahuyenta al amor. Y no sólo al amor el miedo expulsa; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad, y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma.Aldous Huxley
2 comentarios:
No puedes ser pasiva, menos cuando tus metáforas (tus árboles) tienen vida. Cuídalos, poda a su alrededor para mantener el flujo de aire nútrelos...
Que extraño, estaba pensando en un post para comenzar mi blog nuevamente, y hasta ahora el tema giraba en torno a decirme a mí mismo "No tengas miedo", "Do not be afraid". Las ondas alfa supongo. =)
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